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El título no será muy académico, pero en el lenguaje popular se entiende perfectamente. Pone en claro situaciones que, en la Argentina, ocurren demasiado a menudo. Y no sólo en el deporte. Durante toda la semana -ante preguntas en charlas informales- dimos como ganador a Schumy. Imola es más emblemática para Ferrari que el glorioso Monza. Y era la mejor oportunidad para que Ferrari ganara otra vez y levantara el entusiasmo por la Fórmula 1 entre los aficionados, que amenazaba con llegar a los peligrosos niveles de cuando Schumacher ganaba todos los Domingos.
El dominio de Renault ante la deblaque de Ferrari, por el bajo rendimiento de sus gomas, se estaba poniendo aburrido. Y la distancia en el campeonato se iba a un nivel alarmante. Un piloto nuevo y español como rey del negocio no entusiasma ni a los españoles. Simplemente porque la F-1 no existe en la Madre Patria. España no es ni Italia, ni Inglaterra, ni Francia, ni Alemania en esta actividad puramente técnica en la que los tres países mencionados llevan casi cien años de desarrollo.
Pero vamos a Imola, en detalles aislados. Al comienzo Schumacher tuvo que buscar su ventaja, lo que comenzó a hacer en la clasificación del Sábado. Poco a poco -para darle interés a la cosa- se fue acercando Alonso y se colocó detrás. ¿Usted se fijó que durante un montón de vueltas detrás de ellos dos -primero y segundo- viajaban a su velocidad de crucero dos Red Bull?. ¿Eso es normal?. Cuando llegó el reaprovisionamiento era lógico que en un circuito trabado como Imola -y sin apuro- Alonso dejara ir a los boxes a Schumacher, hacer vuelta rápida y luego hacerlo él para salir adelante...No, el novio de Naomí Campbell lo hizo entrar antes.
De allí hasta el final fue un bochorno. Hasta Alonso pisó el césped en una curva, como si estuviera desesperado por alcanzar a Schumacher. No se lo creyó nadie. ¿Raikkonen corrió?. Montoya arrimó como en las carreras de TC. Porque duró. ¿Y todos los que comenzaban a destacarse -Button, Ralf, Rosberg, Massa...- se equivocaron de circuito?
Había que juntarlos en las planillas. El boliche andaba flojo. Ganó otra vez Schumacher, con Ferrari. no cambiemos el juego que así anda bárbaro. Y la gilada revolea las banderas. Todos contentos. |
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