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Kubica: De Cracovia a Monza!!!

En toda la historia de la Fórmula 1 pasó varias veces. Cada tanto aparece un loquito que no respeta a nadie, que se sube a los pianitos, dobla como puede y le discute una cuerda -aunque tenga que tocarlo- a cualquiera de los famosos. La mayoría se calma en dos o tres carreras. Y se conforma con no molestar a nadie allá por el fondo, caerle bien a todos y sumarse al sector pobre del circo. Alguna vez aparece -menos mal- algún hambriento. Ya tenemos otro.

Robert Kubica hace seis meses corría la World Series de Renault -que ganó el año último- y se hizo conocer en el equipo se Sauber que, de pronto y con un motor BMW, es lo más importante que ocurrió en los últimos meses. En su tercera aparición en la F-1 ya hizo un podio. Y fue séptimo en su presentación cuando por la fuga de Villeneuve se produjo una vacante. Eso fue en Hungría, donde hizo todo lo que sabe: que hay que correr lo más ligero que pueda.

A los 5 años de edad -tiene 21- ya manejaba un todoterreno de 2 marchas en su Cracovia (¡!) natal, que su padre le compró antes de fundirse, igual que todos los polacos, cuando el colapso de la URSS. Luego pasó a los karts y con 14 años se fue para Italia. Tenía más hambre que dinero y lo poco que juntó se le terminó luego de la tercera carrera. Lo salvó el fabricante de chasis de kart CRG. En 1998 ganó el campeonato junior de kart y fue segundo en el europeo. En 2001 fue segundo en la F-Renault y en 2005, como dijimos, ganó la World Series. Sauber no necesitó los anteojos para verlo -mide 1,81m- y ubicarlo en el equipo como tester.

En Monza -nada menos- en el equipo alemán le dijeron al pobre polaco -en su país no saben qué es la F-1- que lo querían ver en el podio. Kubica pensó en Cracovia y apareció en el podio. Hace 15 días lo dijimos: Kubica ternina en cualquier momento en la tribuna o en el podio. Que siga así mucho tiempo. La F-1 necesita urgentemente gente con hambre. Ya tiene demasiados millonarios.

   
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200.000 km de recuerdos