Volvieron los brasileños a la victoria en Fómula 1. esta vez fue Felipe Massa. Un modesto trabajador del volante que, en poco tiempo, devolvió la atención de Jean Todt, el viejo zorro que lo llevó a Ferrari.
Su padre era destacado piloto de autos de turismo, mientras mantenía una empresa familiar de construcción de carrocerías para camiones chicos y camionetas para reparto de mercadería y pasajeros. Allí aprendió a manejar. Como siempre, automovilismo y mantener empresas, nunca terminan bien. Se fundieron.
Felipe empezó en el Kart y en 2000 viajó a europa para seguir avanzando.
Hizo 6 carreras en la Fórmula Renault y ganó casi todas. Al año siguiente Adriano Morini le ofreció uno de los autos de su equipo Draco, para correr F-3000. Allí ganó 6 de 8 carreras y fué campeón. Lo que le permitió probar en Sauber y correr en el equipo en 2002.
Allí lo vió Jean Todt y lo llevó como piloto de pruebas a Ferrari. Luego volvió a Sauber y corrió junto a Fisichella y Villenueve. Cuando su compatriota se fué de Ferrari, Todt lo llamó otra vez. Y allí está. En el GP 66º ya es ganador. Y con victoria a lo guapo. No lo favoreció ningún abandono. No hubo casualidad ni suerte. Hizo todo bien. Otra vez el jogo bonito en la F-1.