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Una vez más: Perdón, Juan...

Un país irrespetuoso asusta. Cuando el tiempo pasa y se repiten las faltas de respeto elemental hacia aquellos que, por algún motivo, nos hicieron sentir elogiados y admirados como sociedad civilizada por el mundo entero, disminuye nuestra confianza y aumentan las dudas -y el miedo- por el porvenir de aquellos que ocuparán nuestros lugares.

Nuestro ejemplo actual tiene que ver -por la naturaleza de nuestro trabajo- con el deporte mecánico. Y se trata de agradecerle, aunque tarde, a un hombre de campo que nació en el pueblo de Balcarce, en la provincia de Buenos Aires, en 1911. ¿Alguien hubiera pensado que ese muchacho simple, modesto, sin ninguna clase de estridencias, criado con mucho esfuerzo por sus padres entre campos y sierras, llevaría el nombre de Argentina -su bandera y su himno- a los países más poderosos de Europa hace medio siglo...?-. ¿Pensó alguna vez como sería Balcarce hace medio siglo?. ¿Que ese muchacho, con sus buenos modales aprendidos en un hogar decente y que luego de la escuela primaria fue a trabajar a una herrería, fuera saludado personalmente -hace medio siglo- por el rey de Inglaterra?

La Argentina -el país de Juan Manuel Fangio- es el quinto del mundo que lo recuerda mediante una escultura que desde hace 9 años se fue ubicando en los circuitos de Montmeló (España), Mónaco (Montecarlo), Nurburgring (Alemania), Monza (Italia)...Y por la decisión de una empresa extranjera que lo pudo ubicar con mucho esfuerzo, no, en un circuito. E insisto, con mucho esfuerzo.

Esa misma empresa, cuando Fangio dejó la actividad deportiva, lo nombró presidente de su filial local. Y cuando Juan ya no estaba para esa responsabilidad, lo nombró presidente honorario y le instaló una oficina a la que Juan concurría todas las mañanas con horario fijo. Cuando Fangio se convirtió en inolvidable recuerdo, esa oficina fue embalada y despachada a Balcarce para ser instalada en el Museo que lleva su nombre y al que le dedicó en forma total los últimos años de su vida. Al parecer, todavía no fue desembalada...

¿Todo ésto no le provoca verguenza? ¿No le da miedo?.

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  Condecoraciones a Juan Manuel Fangio