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Ganar carreras no es suficiente

Empezar una actividad no es difícil. Porque, generalmente, uno no sabe dónde ni cuándo, ni cómo va a terminar. Todavía no hay nada hecho. Y por lo tanto, demostrado.
El final es más complicado. Porque esa decisión de dejar definitivamente algo que se hizo bien o muy bien durante tanto tiempo revela el carácter, la personalidad. Deja al descubierto lo más profundo del ser. Y no todos estamos dispuestos a exhibirlo.

Si uno ya está en la tercera edad –o entrando en la cuarta- y todavía lo acompaña el éxito, tiene que tener una gran humildad, ser muy generoso y equilibrado para aceptar que debe retirarse. Y ese es, justamente, el momento en que demuestra, además, que también es inteligente. Porque tomó la decisión de retirarse.

A los 54 años de edad, con 34 de actividad en los que ganó 16 campeonatos y 133 carreras, el Flaco Traverso comentó el Sábado 6 en Olavarría: “yo no corro ni para los hinchas, ni para las marcas. Corro sólo para mi”. El Domingo, 10 minutos antes de comenzar su serie, habló otra vez para decir: “no corro”. Y se fué.

Dos días después declaró: “si bien me rondaba en la cabeza la idea, yo mismo la negaba y seguía para adelante”. Agregó que tenia acuerdos publicitarios hasta el fin de 2006 y señaló: “sería lamentable decirlo y que dentro de dos años me quiera subir otra vez a un auto de carrera. De lo que estoy seguro es que exprimí el 100% de la pasión que tenia y se terminó. No me estoy bajando una carrera antes. Después de 35 años, de 770 carreras, de miles y miles de kilómetros a fondo, la verdad que no me puedo quejar…”.

Si uno se refiere a su foja de servicios, nadie puede dudar de su tremenda capacidad como piloto. Pero la cosa es distinta cuando se acumulan los recuerdos de sus actitudes tantas veces tomadas en momentos en que dejó de lado la posibilidad de demostrar humildad, generosidad y equilibrio. Especialmente en los últimos años en que la diferencia de edad con algunos de sus rivales se hizo notoria. Como si le hubiera sido imposible dejar de ser el mejor. Y debemos agregar la actitud y la forma de encarar su retiro por su falta de hidalguía.
Justo en el momento en que el Flaco tenía que demostrar que es inteligente.


publicado en Campeones, Nº104 (23 al 29 de Agosto de 2005)


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