“¿Yquién es…?”. “¿De dónde salió…?” Esas van a ser las preguntas de millones de aficionados de todo el mundo, cuando se enteren que el Gran Premio de Fórmula 1 de España lo ganó un chico que se llama Pastor Maldonado. Que además, nació y vive en Venezuela. Sí, un venezolano que recién se inicia en esa actividad tan cara y sofisticada.
Se lo contestamos desde aquí: tiene 27 años de edad y hasta ahora participó de 24 carreras. Su padre es dueño de uno de los concesionarios de autos y camiones -que le vende al ejército- más importantes de su país y corre con el patrocinio de PVDSA, la petrolera que le paga 30 millones de euros a Williams, el superveterano, tan vinculado con los argentinos, y que cumple este año su 70 aniversario. No ganaba un Grand Prix desde el Gran Premio de Brasil de 2004, con Juan Pablo Montoya.
Para nosotros es más importante la victoria de Maldonado que el desarrollo de la carrera, porque una vez más debemos recordar lo que hicimos alguna vez y no pudimos repetir, dejándole la prioridad de correr F1 a Brasil primero y ahora a Venezuela y México con Sergio Pérez.
Ningún país de América del Sur tuvo alguna vez lo que nosotros conseguimos desde 1924, por ejemplo, cuando aquí se corría con Mercedes-Benz y Bugattis. Luego lo que todos sabemos: carreras de pista de tierra, el TC, los autos Sport, la epopeya de las Temporadas Internacionales, el equipo a Europa, el autódromo de Buenos Aires, la campaña de Fangio, González, hasta lo que hizo Reutemann luego, con 12 victorias en la Fórmula 1.
La falta de continuidad dio lugar a que Brasil -que no había desarrollado su automovilismo- demostrara su capacidad organizativa -especialmente económica- y pusiera en Europa a Emerson Fittipaldi, Jose Pace, Nelson Piquet y a su máxima estrella, Ayrton Senna, entre otros. Ahora, que seguimos con la incapacidad de tener algún piloto en una actividad que significa la categoría superlativa de un país, debemos aumentar nuestra desazón al ver que otros -sin ningún antecedente en la materia- están en un lugar que la Argentina ocupó y aprovechó durante tantos años demostrando lo que la historia confirma.
El Gran Premio de España fue entretenido porque, como se sabe, lo más importante ahora en un auto de F1 son los neumáticos y el desarrollo es entretenido. La mezcla impide sabe qué puede pasar. Ahora la atención de los espectadores está centrada en los boxes y no en la pista. Y la carrera se convierte en una lotería.
No obstante la victoria de Maldonado fue inobjetable y nada menos que sobre Alonso corriendo en su país. Detrás de ellos se clasificaron Raikkonen -volviendo a demostrar que su calidad sigue intacta- y Grosjean, un francesito que asombra y que cuando no juegue más a los autitos chocadores, va a andar mucho mejor.