Los pilotos tan vehementes como Lewis Hamilton son divertidos para el público pero sus infracciones le cuestan dinero -que no lo va a dejar pobre-, los comisarios de pista lo marcan y terminan por acostumbrarse a pasarle facturas…
El domingo fue la quinta amonestación de la temporada, por lo que declaró:”Asumo el castigo. Otro para mi baúl. Voy camino del record”.
El año último en Australia fue penalizado por “conducción temeraria” porque después de un trompo puso otra vez el auto derecho en la pista haciendo un “donut”, es decir hizo patinar las gomas haciendo ruido y levantando una nube de humo azul, lo que por otra parte, es lo que se hace desde tiempo inmemorial en cualquier carrera del mundo y en cualquier categoría.
En Malasia lo multaron otra vez porque los comisarios dijeron que andaba a los bandazos delante de Alonso para no dejarlo pasar. Y tiene también 3 coleccionadas en su infortunada carrera en Mónaco, una por saltar una variante el sábado y 2 más por haber andado a los toques con Massa y Maldonado. La del domingo último fue cuando después del trompo en la vuelta 47, hizo la donut justo cuando pasaba Paul di Resta, que se dio un susto importante…
Como se puede comprobar el simpático Lewis se mató de risa…
“Mirá, hermano. Yo siempre corrí para ganar. Nunca di espectáculo. La única vez que lo hice fue en Nürburgring y cuando bajé del auto le dije a Güerino: Esto no lo vuelvo a hacer nunca más…”. Fangio me lo contaba en una de aquellas charlas por la tarde cuando -impecablemente vestido- trabajaba en su agencia de Montes de Oca y, sin muchas ganas de hablar con clientes, me pedía que fuera por allí.
Pidiéndole que no lo tome como una exageración innecesaria, Jenson Button, medio siglo más tarde, tiene el mismo concepto de Juan para que, sin darnos cuenta, gane carreras difíciles. El piloto inglés corre para él. Nadie lo tiene en cuenta, hasta que llega primero después de 70 vueltas en las que pasó de todo: choques, toques, derrapes, paseos por el pasto, errores de concepto…un casino. Button se dirige solo. De los boxes puede haber algún llamado, pero el que decide cuándo cambiar gomas en una carrera crucial por problemas de lluvias intermitentes, es él. No se mete en problemas y anda siempre sobre la pista. La limpieza y prolijidad para conducir su auto y decidir la estrategia lo lleva, como en Canadá hace poco, a llegar primero sobre el final para sorpresa de aquellos que se entretuvieron con las acrobacias de Hamilton, por ejemplo. “Yo corro para ganar. No se dar espectáculo”. Bien lo puede decir Button, que se baja del auto mejor peinado y con el buzo más limpio, que cuando empezó la carrera. Y en primer lugar.
Esta es la gran discusión de los aficionados de todas las épocas, y seguirá mientras existan las competencias. Fue discusión antes y ahora. Y en el futuro también. Es cuestión de estilos para el que corre y para el que ve.
Fue lindo el GP de Hungría por todo lo que pasó a raíz de un mal tiempo inesperado. Siempre ocurrió, pero ahora con la obligación de cambiar neumáticos de distinta adherencia la carrera se convierte en una lotería en la que pasa de todo y se ven virtudes y defectos más que en las de piso seco. Y todo eso empareja más las posibilidades para los pilotos, los mecánicos y los ingenieros. Así, la carrera sale entretenida y con muchas ganas de discutir entre los aficionados.
Hamilton se mostró tal cual es. Rapidísimo, audaz e impetuoso. Como siempre gastó gomas, se tocó con varios -sin superar su record de Mónaco- hizo trompos y exigió a su auto más de lo que merecía. Estuvo primero, se retrasó y terminó cuarto. Vettel fue desbordado al comienzo por Hamilton y no tuvo un día muy feliz corriendo, pero fue segundo. Gran negocio teniendo en cuenta el campeonato. Alonso perdió mucho tiempo detrás de Webber, y para peor, el equipo equivocó la estrategia. A pesar de todo, con su calidad y con la Ferrari que cada vez anda mejor, arrimó al podio. De los de arriba Webber y Massa anduvieron entre mal y peor, finalizando quinto y sexto, superados por Hamilton.
Esta es la F1 actual, en la que se puede pasar de genio a tonto o a inconsciente, en pocas vueltas. Y eso es bueno para el espectáculo, porque la gente está pendiente de lo que pasa. Recordemos cuando iban en fila india…
Button se habrá tomado un buen te con galletitas para festejar -compartiendo con su papá y su novia con contagiosa alegría- sus 200 carreras en el mismo lugar donde ganó la primera en 2006 y también con lluvia. Todo muy merecido y limpito…
Posiciones del Campeonato Mundial de Conductores:
1 – Sebastian Vettel – 234 pts
2 – Mark Webber – 149 pts
3 – Lewis Hamilton – 146 pts
4 – Fernando Alonso – 145 pts
5 – Jenson Button – 134 pts
6 – Felipe Massa – 70 pts
Nick Heidfeld escapó ileso de un impresionante incendio
* Pocos minutos antes de la partida, y entre el corso inevitable de gente y autos se vio a Adrian Newey, muy interesado en agacharse ante cualquier auto rival y espiar sin disimulo alguno. Siempre se puede encontrar con alguna sorpresa.
* ¡Schumacher primero! Tenía que ser en un lugar tan exótico como el Hungaroring. El fenómeno de los 7 campeonatos estuvo primero en una carrera, casi sin que nadie se diera cuenta. El desconcierto era tan grande que pareció mentira, pero fue real.
* Jerome d´Ambrosio (Virgin) estuvo también entre los destacados: se mandó un trompo en la calle de boxes, sin tocar a nadie…El corso fue largo.
* Y ni hablar de la rapidez mental de los ayudantes de pista, que llevaron a los boxes al auto de Heidfeld que había explotado, de contramano…Afortudanamente Vettel estaba atento, y pudo esquivarlos. Pudo ser una tragedia. A propósito…¿Heifeld es terrorista? Nunca se vio algo peor.
El GP de Alemania fue entretenido por los cambios de posiciones entre Hamilton, Alonso y Webber, con un Vettel navegando entre la cuarta y sexta posición sin que se supiera por qué. Fue la carrera de las compensaciones, para que pudieran volver a divertirse gente famosa, de equipos famosos que, -hasta ahora-, tuvieron que aguantar que un chico de 23 años recién cumplidos, ganara durante casi todo el calendario.
El viernes, en el día de pruebas libres para la carrera, Hamilton se bajó de su McLaren y le dijo a Alonso: “Con este auto no puedo hacer nada”. Y ganó la carrera corriendo como en avión, mientras su compañero, el más tranquilo y veterano Jenson Button, abandonó. Segundo fue Alonso con la Ferrari, y Mark Webber completó el podio. Esta vez Vettel, quedó cuarto.
Hamilton se está quejando desde que empezó el campeonato y haciendo todo tipo de acrobacia desde que ganó en China. Ya no se queja ni hace comentarios de muy poco gusto, porque Vettel le sacó el título de ganador más joven de un campeonato mundial -consultar revista ONE-.
Insistimos que la carrera fue entretenida para ver, con bastantes cambios entre los de adelante. Hubo gente contenta y eso es lindo. Además le viene bien a la categoría que siempre tiene problemas con carreras digitadas, acusaciones de coimas y más problemas que Grecia. Mientras tanto los técnicos se vuelven totalmente locos todas las semanas y ya no saben qué hay que hacer para que los autos sean más parejos y competitivos para más equipos. Es decir, lo que ocurre desde 1950 cuando se inventó la Formula 1.
Posiciones del Campeonato Mundial de Conductores:
1 – Sebastian Vettel – 216 pts
2 – Mark Webber – 139 pts
3 – Lewis Hamilton – 134 pts
4 – Fernando Alonso – 130 pts
5 – Jenson Button – 109 pts
6 – Felipe Massa – 62 pts
Las famosas Alfettas de Alfa Romeo estaban terminando su período de gloria con la fórmula de 4.500 cc con aspiración normal y 1.500 con compresor. Con ésta opción el auto había ganado casi 30 carreras.
Cuando Fangio fue distinguido con la contratación de Alfa, se dio cuenta que al tener que detenerse para cambiar gomas y reabastecerse, las Alfettas tenía poca vida. Las Ferrari andaban sin tener que ir a los boxes y, además, con Pepe y Ascari la amenaza era seguramente una realidad para 1951.
El 14 de julio de ese año se corría el GP de Inglaterra en Silverstone. Un aeródromo secundario durante la Guerra Mundial que ya era famoso como circuito. Pepe y Juan llegaron con su Alfa Romeo Sprint -el que Juan le reclamaba la mitad de lo que costaba, pero se lo había prestado la fábrica- desde el Continente. Pero antes de ir al hotel se dieron una vuelta por el circuito, porque Fangio quería ver con tiempo cómo andarían. Pepe alcanzó casi 160 km/h, de promedio. A las pocas vueltas Fangio, que no había dicho nada hasta el momento, le comentó: ”Vamos, Gordo…Ya está. El sábado haces el mejor tiempo y el domingo ganás vos”.
Y así fue. Como lo predijo el sabio. Pepe obtuvo la primera carrera por el campeonato mundial, iniciado el año anterior, para Ferrari y a los 27 años de edad le cortó a Alfa Romeo un invicto de 27 carreras consecutivas, desde 1946.
Cuando llegó a Maranello, Don Enzo ya tenía la foto enmarcada de la llegada detrás de su escritorio y le regaló un reloj de oro. Poco, si lo vemos a través del tiempo. Si en lugar de Pepe hubiera sido Ascari, hubiera colocado, -por lo menos-, una placa recordativa en Maranello. Pero Pepe nunca tuvo noción de lo que valió su carrera deportiva.
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“Querido estaba todo el mundo. Los Príncipes, los Condes, tipos con polleritas, viejas con sombreros con plumas. Sonaban marchas por los altoparlantes…y faltaban como 5 minutos para la largada. Los motores chillaban como cuando le tiras la cola a los chanchos…¡Tenía unos nervios, que caminaba para todas partes!”.
Era el 14 de julio de 1951 y se corría el GP de Inglaterra por el campeonato mundial, en Silverstone. Froilán sigue contando: “En medio de ese loquero -faltaban 5 minutos para largar- empezó una sirena que me volvió loco…sentí un dolor de barriga que casi me doy vuelta…Miré desde el box y vi justo una casilla de madera en el pasto. Le tiré un manotón a un cacho de diario que tenía mi mujer y me zambullí adentro. Alcancé a ver a dos viejas que charlaban al lado de la puerta. ¡Para que te cuento!…Estaba hinchado por los nervios…La explosión se oyó hasta en la pista…Salí más rápido que cuando entré…Las dos señoras se agarraban los sombreros porque casi se les vuelan…Me acuerdo que alcancé a ver un cartelito que decía LADIES…¿Qué sabía que era un baño para mujeres…?”. La primera victoria de Ferrari en el campeonato mundial de Fórmula 1 empezó así…Pepe…Pepe.
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En los comienzos de la década de los 50, Froilán viajaba seguido a Inglaterra donde quedó como un ídolo. Un día ganó 3 carreras. Era más famoso que Juan. Pero Pepe no se preocupaba por esas cosas.
Había salido con Amalia, su mujer, desde Milano para ir a Londres con su Fiat 1100 y se empezó a cansar de tanto viaje. Pepe no tenía mucha paciencia. Y como se cansaba, se distraía. Al bajar del ferry encontró el camino y comenzó a darle. En eso estaba, cuando en un sector del campo, de lejos, vio que se acercaba un auto de frente. ”¡Querido, qué julepe!”…., recuerda. Le grité a Amalia: ¡Mirá ese bol…andando de contramano!…”. Amalia, pobre, alcanzó a gritarle: ¡”Pepe, nosotros andamos de contramano…!”. Pepe no tenía ni idea que andaba por Inglaterra…
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En los paseos aeróbicos que hacían Pepe y Juan por Milán, -como parte del entrenamiento de las primeras épocas, que duraron poco- todos los días hacían un mismo recorrido que pasaba por el bonito zoológico de Milan, muy arbolado. Después de pasar por allí, Juan notó que los monos de la gigantesca jaula que estaba cerca de la vereda, armaban un alboroto terrible. Juan, un especialista en encontrar detalles para analizar, se preocupó. Y descubrió lo que pasaba. Al salir del hotel, Froilán se llenaba los bolsillos con aspirinas y se las tiraba a los monos. ¡Cómo chillaban…!
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Otra de los viajes de Pepe y Juan desde Milán a Londres. Andaban con el Alfa Sprint por un camino de campo lindo, asfaltado. Un poco rápido -como siempre- y con tránsito pesado. Era de ida y vuelta, no autopista.
Iba todo tranquilo, cuando a lo lejos ven un auto detenido justo en un puente chiquito, y un señor, agachado, poniendo un crique. Pepe dice: “Che, Juan…¿Ese desgraciado pinchó justo en el puente…? ¿Por dónde pasamos…?”. Juan no le contesta. Cuando manejaba, no hablaba.
No hay tiempo para nada. Lo único que se puede hacer es apuntar bien, así como vienen. Juan calcula justo. Quedan el hombre que los ve venir junto a la baranda del puente, el auto con 3 ruedas apoyadas, el Alfa a mil y de frente un auto que viene.
Segundos después, Juan sigue mirando para adelante, pero Pepe se da vuelta. En ese preciso momento se caía el crique. El pobre hombre se agarraba la cabeza con las dos manos y miraba su autito. Entero.
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Se está por terminar la prueba de clasificación para el GP de Bélgica. Pepe, junto con Ascari y Villoresi, se van del circuito de Spa-Francorchamps y al prepararse para cruzar el guard-rail se oye un motor que anda a mil. Y Pepe, que había hecho el mejor tiempo, les grita: “¡Guarda que se viene el loco…!”. Y Juan pasa para hacer la pole, en el último instante.
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La empresa Ferrari festeja un acontecimiento con un desfile y paseo de todas sus máquinas por Maranello. Las de antes y las de ahora. Se mezclan pilotos y autos de todos los años en un ruidoso festejo seguido por una multitud.
Parado junto a su 375 4.5 L está Pepe y delante de él Michael Schumacher con la de sus triunfos notables. Pepe le dice querido y el alemán no le entiende nada. Es un diálogo de sordos, pero entre dos pilotos de esa categoría hay un idioma universal. Schumacher mira con atención el auto de Pepe y le dice: “González yo no sé como hacían para manejar esos autos…” Y Pepe, al toque, le responde: ”Y yo tampoco el tuyo, porque no se computación…”.
Ante tantos cambios de neumáticos durante las carreras, que por otra parte, motivan que sean más entretenidas, el equipo Red Bull se destacó hasta hoy como el más eficiente y rápido en su box. Sin embargo, un error del mecánico que atendió el crique en una detención de Vettel -hasta allí dominador de la carrera- le sirvió la victoria a Alonso y su Ferrari.
El primer triunfo de la emblemática marca italiana en el año se dio, por cosas del Destino, justo a 60 años del primer triunfo de Ferrari en el campeonato mundial de Fórmula 1, cuando José Froilán González -a quien se le hizo un homenaje- allí mismo le ganó a los Alfa Romeo con la 375 4.5 cc que fue conducida por Fernando Alonso, como un anuncio de la victoria que tanto esperaba.
A pesar de la lógica euforia del equipo italiano la carrera demostró que, después de tantas discusiones previas a la carrera, las cosas siguen igual. Vettel tomó la vanguardia en la salida -adelantándose a Webber que se quedó muy lento- y se fue tan adelante que la televisión ni lo tomó en cuenta, hasta que comenzaron las detenciones en la vuelta 12.
Hubo salidas al pasto -inglés- y toques de todo tipo, según la adherencia del piso. El piloto que más entretuvo fue Hamilton, que cada vez está más desordenado y perdiendo la calidad que tuvo en sus comienzos. Los de adelante fueron los de siempre: Vettel, Webber, Alonso, Massa y Hamilton.
Fue movida, entretenida sin exagerar y lo que levantó los ánimos fue la victoria de Ferrari después de tanta malaria. Sobre el final hubo dos maniobras que llamaron la atención, como el sobrepaso de Webber a Hamilton -que no es tarea para cualquiera- y el ataque que tuvieron que detener por radio porque Webber, con todo terminado, atacó a Vettel. Poco antes Massa y Hamilton se subieron uno encima del otro y llegaron tan juntos que de un empate para la vista le dieron ventaja de centésima a Hamilton. La caridad empieza por casa.
Gran victoria para Ferrari, con la gran alegría de Stefano Domenicali que ya estaba leyendo los clasificados…
Lo mejor, el homenaje a Pepe.
Alonso conduciendo la Ferrari 375 que Froilán llevó a la victoria en 1951
Tristeza. Una profunda tristeza. Todo pierde importancia cuando a un amigo no lo veremos más. No se puede pensar en otra cosa. Es un dolor que nos impide seguir con la rutina de trabajar, de cumplir con los compromisos, de tratar de seguir viviendo con lo que nos propone el Destino.
No veremos más a un amigo diferente, con personalidad. Con su aspecto formal y su educación de otros tiempos. Su sonrisa leve y su conversación siempre amena y con sentido. Veterano y experto periodista, con gran conocimiento de los autos antiguos, que comenzó en las revistas especializadas y continuó con su propia publicación sobre el tema y que goza de gran prestigio. También fue funcionario del Automóvil Club Argentino, al que le proporcionó sus conocimientos de gran utilidad para el ente rector.
No lo veremos más. Es la cruda verdad. Pero Jorge queda en nuestro pensamiento. Y agradecemos a la vida haberlo conocido, aunque no hayamos podido estar más tiempo con él. Nuestras condolencias a su mujer y a sus 4 hijos, que pueden estar orgullosos de haber compartido la vida con él. Que descanse en paz.
Lamentablemente la Fórmula 1 volvió a la fila india de los últimos años, cuando el interés de los aficionados se perdió totalmente. La recuperación tiene que ser urgente porque ya existe el peligro que los inútiles de siempre quieren cambiar los reglamentos para detener a Red Bull. Y lo único que acertaron en años fue la utilización de distintos tipos de neumáticos obligatoriamente. La perspectiva no es buena. Y peligrosa. Lo importante son los circuitos, no la complicada técnica de los autos -que siempre tiene soluciones- pero tardan en concretarse. Ojo, Bernie.
Sebastián Vettel se divirtió, gritó como un indio por la radio cuando lo felicitaron al final, tomó refrescos, se abrazó con sus mecánicos y hasta con un compungido Alonso, que se jugaba la vida en Valencia, y le alcanzó para ser segundo. Como siempre, hizo la pole el sábado y ese primer lugar lo conservó hasta terminar la carrera el domingo, superando sus propios tiempos a cada rato, sin cometer errores y haciendo su trabajo limpio. Detrás suyo anduvieron Alonso, Webber, y más atrás, Massa y los McLaren. Éstos con problemas, que los sacaron de la lucha.
Como no pasó nada importante para comentar, salvo cuando una funcionaria oficial -tal vez nerviosa al verse en un podio- le manoteó la botella de champagne a Webber quien, con buenos reflejos, la conservó en sus manos.
Nos enteramos que en Montreal, Vettel demostró su velocidad una vez más cuando un periodista le preguntó cual era la curva más difícil de la Fórmula 1. Esperando que le dijera Eau Rouge o la 130 de Suzuka respondió como un rayo: ”La más delicada es la última antes de entrar en el estacionamiento de este circuito. Porque si la tomás un poco más rápido te vas al agua…”
Tiene 23 añitos, al auto lo bautizó con el nombre de su cantante preferida, grita y se rie por la radio del auto, en el podio -serio como corresponde- mientras se oye el himno de su país, se da tres golpes sobre el corazón, después le da un trago a la botella y, finalmente, le lleva 77 puntos de ventaja en el campeonato mundial a su seguidor…¿hay que pedirle algo más…? Hasta Plácido Domingo le dio un abrazo…
Noche de invierno en 1984. Estamos un grupo de amigos, esperando a Fangio en el confortable comedor de la agencia de Jorge Cupeiro. Lo habíamos invitado a comer, junto con Froilan González, y yo llevaría fotografías de cuando corrían en Europa, para que las comentaran. Bien abrigado llegó Juan con Pepe. La risa explotó enseguida. Le di a Juan una foto del Alfa Sprint 1600, que la fábrica le había dado a Juan para que se movieran por Europa. Cuando la vio se calzó rápidamente los anteojos y le dijo a Pepe: “Che, Gordo…¿Vos sabes que todavía no me pagaste la mitad de este Alfa…?”.
¿Qué dijo siempre Pepe sobre la suerte…?
La suerte de su Padrino, por supuesto. Y Juan le dio la razón, mientras contaba que corriendo en Albi con los terribles B.R.M. lo comprobó: “¿Vos sabes hermano lo que me pasó allí?…En la curva de entrada a la recta larga, siento blando el pedal de freno. Encaro la recta y hundo el acelerador hasta la chapa. Como era larga, pude pensar un poco y me acordé lo del pedal de freno liviano…Lo tanteo con el pie izquierdo y se me fue al fondo…¡La pucha…!, dije. Empecé a bombear como loco y a bajar velocidades. Cuando se estaba terminando la recta, ya andaba despacio. Allí mismo paré. ¡Si no lo tanteo en plena recta…!. Siempre fui un tipo de suerte, tiene razón el Gordo…”.
“Tenés que dormir de esta forma…”
Fangio tenía todo pensado y calculado. Sabía más que un ingeniero especializado en autos de carrera. O en cualquier cosa…
“Mirá, hermano”, me dijo una vez. Y me dio las instrucciones, en un Gran Premio por el Norte: “Te acostás sobre el costado derecho, recoges un poco las piernas, una sobre la otra, y apoyas la cabeza sobre el brazo doblado para atrás. El izquierdo lo dejas a lo largo del cuerpo. Así respiras fácilmente y el corazón trabaja sin ninguna alteración…”. Recomendación del Dr. Fangio. Vea la foto.
El BMW 328 marcó un hito entre los deportivos de la década del 30. El éxito se debió a sus líneas aerodinámicas, la construcción liviana con utilización de aluminio y magnesio, su sorprendente esquema de suspensión y motorización de avanzada. A 75 años de su creación, BMW le rinde tributo con un modelo especial: el 328 Hommage.
Este roadster de dos plazas presentado en el Concurso de Elegancia Villa dÉste 2011, traslada los principios y el carácter del 328 original al tiempo presente y ofrece una posible interpretación de cómo sus diseñadores Fritz Fiedler y Rudolf Schleicher, lo hubiesen construido con la tecnología actual.
La parrilla cromada con forma de doble riñón imita a la del histórico modelo, mientras que 4 anchas correas de cuero atraviesan el capot. Los faros redondos son reminiscencia de las luces originales. El sector trasero del 328 Hommage se caracteriza por grandes aperturas, la protuberante tapa del tanque de combustible y ópticas con la acostumbrada figura en L de los BMW.
Para lograr un peso de sólo 780 kilos, muchas piezas tanto del exterior como del interior fueron hechas en aleación de plástico reforzado y fibra de carbono, hoy considerada como la mejor en términos de estabilidad, con bajo peso. No tiene puertas, y el parabrisas levemente asimétrico, presenta un hueco en el centro, similar a lo de los primeros deportivos. En el interior se visualizan superficies en aluminio pulido y cuero. El tablero de instrumentos está dominado por el tacómetro, con indicadores de temperatura del agua, y la temperatura y presión del aceite. Adicionalmente, dos iPhone dentro de coberturas especiales, asumen las funciones de cronómetro y GPS.
El BMW 328 Hommage incorpora a un motor de 6 cilindros, y tres litros del cual no se conocen cifras de prestaciones.
El Volkswagen Vento, -o Jetta, como se lo conoce en otros mercados- es uno de los modelos de mayor éxito en todo el mundo, con casi 10 millones de unidades comercializadas. Probamos durante una semana a la nueva generación, y les contamos nuestras impresiones en el siguiente informe.
La Nueva Generación del Volkswagen Vento presenta grandes cambios en su diseño. El frontal se actualizó, respondiendo a las líneas establecidas en los últimos modelos de la Marca. Se destacan la renovada grilla cromada, los faros halógenos dobles, las luces antiniebla y un spoiler delantero, que le otorga una imagen deportiva. El rediseño también alcanzó al sector trasero, con un estilo más cercano a los modelos de Audi, en especial por el formato de las nuevas ópticas. Las llantas de aleación pueden ser, según versión, de 15, 16 ó 17 pulgadas. En comparación con el modelo anterior, el nuevo Vento aumentó su longitud en 9 centímetros, mientras que el ancho, -1 metro con 78- y la altura, -1 metro con 45- se mantuvieron inalterables.
El interior es sobrio, con buenos materiales y terminación. Se renovaron el tablero y la consola central. El instrumental está compuesto por dos cuadrantes analógicos, separados por la pantalla de la computadora de a bordo. La iluminación es blanca, y el tacómetro tiene marca roja a partir de las 6.000 revoluciones. El volante multifunción tiene regulación en altura y en profundidad. La butaca ofrece buena sujeción, y cuenta con regulación en altura y de apoyo lumbar. Todo aporta para lograr una excelente posición de manejo. El aumento en 7 centímetros de la distancia entre ejes se tradujo en mayor espacio interior, especialmente para las plazas traseras, que además pueden ajustarse longitudinalmente. Los potenciales tres adultos disponen de salidas de aire dedicadas y toma de 12 voltios. El gran baúl de 510 litros puede extender su capacidad mediante una boca central, o rebatiendo los respaldos de los asientos traseros.
El Nuevo Volkswagen Vento ofrece una amplia gama de motorización y transmisión. Nuestra unidad incorporaba a un propulsor naftero, de 5 cilindros, 2.5 litros, que desarrolla 170 caballos y se muestra muy elástico en la ciudad. Le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 9 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 201 km/h, limitada electrónicamente. El consumo, en ciclo mixto, es de aproximadamente 9 litros/100 km. La transmisión es manual, de 5 marchas, pero también puede ser automática Tiptronic, de 6.
Volkswagen ofrece a otro impulsor naftero, de 2 litros con turbo e inyección directa de 200 caballos, y transmisión manual, o automática de doble embrague DSG, ambas de 6 marchas. También hay disponibles dos motores Diesel, de 2 litros, en versiones de 110 y 140 caballos, con caja manual de 5 marchas, en el primer caso, y la opción manual ó automática DSG, de 6 en el segundo.
Con una dirección óptima, y un comportamiento dinámico irreprochable, el Vento ofrece un excelente confort de marcha. Otro punto destacado son los frenos, a disco en las cuatro ruedas, ventilados adelante, con ABS y repartidor electrónico, que permiten detener al Vento desde los 100 km/h, en 40 metros.
La gama del Nuevo Volkswagen Vento está configurada en tres versiones: Advance, Luxury y Sportline. El equipamiento de seguridad es excelente ya que incorpora, desde la versión inicial, al Control Electrónico de Estabilidad, -que incluye asistencia al frenado de urgencia y bloqueo electrónico de diferencial-, Control de Tracción, ABS con repartidor electrónico de la fuerza de frenado, faros antiniebla y los airbags frontales y laterales, entre otros. En cuanto a los elementos de confort están presentes, de serie, el climatizador automático bi-zona, el sistema de sonido con CD/MP3, conexiones auxiliares y Bluetooth, computadora de a bordo, control de crucero y techo solar eléctrico, entre los más destacados.
En la versión Luxury, la que tuvimos en nuestro poder, se agregan los airbags de cortina, delanteros y traseros, sistema de sonido con cargador de 6 CDs, pantalla táctil y 8 altavoces, volante multifunción, tapizado en imitación cuero, espejos exteriores calefaccionados y rebatibles eléctricamente, sensor de lluvia, sensores de estacionamiento delanteros y traseros, y la función Coming Home, entre otros.
La motorización presenta novedades en las versiones Diesel
Finalmente, la versión tope de gama Sportline, agrega los asientos deportivos calefaccionados y con ajuste lumbar eléctrico, tapizado en cuero, sistema lavafaros, llave inteligente con botón de arranque y llantas de 17 pulgadas.
El Nuevo Volkswagen Vento llega a la Argentina desde la planta mexicana de Puebla y se lo comercializa con una garantía de 2 años, sin límite de kilometraje, con precios que van desde los $ 124.000 pesos, para la versión 2.0 TDI Advance, hasta los $ 154.000 pesos, de la versión 2.0 TSI Sportline DSG. La unidad probada, 2.5, Luxury, manual, está disponible a $ 125.000 pesos.
En síntesis, el Nuevo Volkswagen Vento ganó en habitabilidad, -con mucho espacio para los ocupantes-, ofrece un alto nivel de equipamiento desde la versión base, -tanto en seguridad como en confort-, una amplia gama de motorización y transmisión, muy buen confort de marcha y excelente relación precio-producto.
Aumentó el espacio destinado para las plazas traseras